Las plagas y los insectos no deseados son una de las mayores preocupaciones del agricultor. Está sobradamente demostrado que se puede mantener sanos nuestros cultivos favoreciendo el equilibrio entre especies y diversificando las formas de vida a través de un hábitat bien diseñado.

 

La biodiversidad es el mejor método de control biológico, ya que en la naturaleza animales y plantas cumplen una labor común que garantiza el equilibrio y la sostenibilidad. Esta afirmación nos dirige a métodos preventivos y por eso choca con la mentalidad de los mercados que nos empujan a utilizar prácticas agresivas e invasivas con la naturaleza que generan grandes beneficios para las empresas productoras.

Hace milenios que las culturas agrícolas recurrían a la prevención para preservar su fuente de alimento. Hoy en día los agricultores orgánicos hacemos lo mismo, aprovechando los nuevos avances y las herramientas tecnológicas  a nuestro alcance.

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